Estados Unidos designa a cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, mientras México, busca justificaciones para no hacer lo mismo

Miguel A. Dávila

El gobierno estadounidense nombró a seis cárteles de la droga de origen mexicano como organizaciones terroristas, el de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, Cártel del Noreste, Cartel del Golfo y la Nueva Familia Michoacana.

Desde que se hizo el anuncio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, habló de responder aumentando las demandas en contra de los fabricantes de armas estadounidenses, responsabilizándolos de la violencia en México.

La presidenta de México no habló de unirse a la designación de terroristas a estas organizaciones de parte de su gobierno, y se dedicó a hablar de “soberanía” y de que no se permitiría la intervención extranjera en el territorio nacional.

Ante esta reacción del oficialismo mexicano, se fortalecen las opiniones en el sentido de que el gobierno mexicano tiene nexos con los grupos del crimen organizado y, que, en su afán de protegerlos y protegerse, podría estar dispuesto a oponerse a los intentos del gobierno estadounidense por combatirlos.

Y a todo esto ¿son los cárteles de la droga terroristas? Desde el punto de vista tradicional, el concepto de terrorismo se ha relacionado a organizaciones que persiguen fines políticos, tales como el ERI. ETA y otros grupos parecidos; o religiosos, principalmente islámicos, del tipo de Al Qaeda.

Si se limita la definición de terrorismo a lo anteriormente mencionado, cualquiera podría decir que los cárteles de la droga, no ligados a una ideología política o religiosa fundamentalista, que los convierta en fanáticos para imponerla, no son terroristas. Porque sus fines son económicos y no existe fidelidad a un conjunto de creencias, sino volubilidad conforme a los intereses del negocio.

Sin embargo, la definición de terrorismo es mucho más amplia. El terrorismo es usar la violencia o amenazas para intimidar o coaccionar a personas o gobiernos. Según la ONU, es una amenaza a la paz, la seguridad y los derechos humanos

Bajo estos términos, las acciones violentas del crimen organizado, mediante las cuales amenazan a la población, intimidan y causan terror para lograr sus fines, sí constituyen terrorismo. Los actos terroristas son más que secuestrar aeronaves o hacer volar objetivos con artefactos explosivos, también implican el uso de otro tipo de violencia.

Que el gobierno de México no reconozca el estado de terror que se vive en gran parte del territorio nacional y busque excusas para no declarar a los cárteles como grupos terroristas habla de temor a una intervención de los Estados Unidos, pues ciertamente tenemos una historia de invasiones extranjeras; por otra parte, tampoco demuestra una buena disposición para combatir en serio la actividad criminal.

Deja un comentario

Comments (

0

)